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Historia Familiar
Todo empieza en mi querida comuna, cuando a comienzos de 1900 don Fernando Carvajal (mi bisabuelo) llega a este rincón de la Región Metropolitana, adquiriendo diversos terrenos de la comuna. Luego de poco tiempo, y al darse cuenta de que al pueblo de Huelquén había que darle forma, dona algunos de estos terrenos, los que actualmente corresponden al lugar donde se emplaza la iglesia del mismo pueblo y el liceo María Carvajal Fuenzalida, nombre de su hija mayor, administradora de sus negocios y una de las primeras mujeres involucradas en la Municipalidad. En Paine centro donó algunos terrenos a la congregación capuchino, donde actualmente se ubica el colegio Santa María de Paine, hoy propiedad de la Sociedad Nacional de Agricultura.

Historia Personal
Nací en el año 1976 en el pueblo de Huelquén, hijo de María Virginia Rodríguez Meneses (“La Quinita”) y Claudio Vergara Carvajal. Vengo de una familia de agricultores y soy el segundo de tres hermanos: el mayor, Claudio, dedicado a trabajar en el campo y amante del deporte más nuestro, el rodeo chileno; y el menor, Raimundo, publicista y aficionado a la música. Todos vivimos en Huelquén. Me crié en el pueblo, donde he cultivado no sólo la tierra, sino que un montón de grandes amistades, muchas de las cuales son las responsables de involucrarme en el mundo político.

Mis estudios escolares comenzaron en el Liceo Moderno Cardenal Caro de Buin y continuaron en el Colegio Sagrado Corazón de San Bernardo. Estudié Ingeniería en Acuicultura en la Universidad Andrés Bello, logrando mi título en el año 2003. Sin embargo, en vez de dedicarme a trabajar en el agua decidí volver a la tierra, donde hasta el día de hoy he trabajado, siempre en torno al mundo agrícola.

Soy casado con María José Mena Sánchez y padre de la Isi, Dieguito y  mi pequeña Paula Vergara; todos ellos son el combustible que me hace despertar cada día con ánimo y fuerza por Chile, y por mi comuna. Actualmente tengo 40 años, y a pesar de mi juventud tengo como obligación personal el hacer las cosas extremadamente bien, ya que llevo un nombre y un prestigio que con mucho esfuerzo mi familia ha mantenido y pienso mantener.

El año 2004 comienza mi carrera política. Luego de conversaciones familiares, decidí postularme a concejal por la comuna, con sólo un objetivo: tener la oportunidad de representar a mi pueblo en la toma de decisiones desde la Municipalidad. Sabía que trabajando en ese cargo sería parte del listado de los políticos que trabajan de forma honorable para la gente.

Mi propuesta fue simple: seriedad y honestidad. La gente creyó y confió en mí, obteniendo en mi pueblo un resultado histórico y aplastante frente a mis contendientes. Ese resultado me convirtió en un concejal para Paine. Durante esos años me preocupé de hacer bien las cosas y a conciencia, denunciando oportunamente las irregularidades y aportando al lento, pero tan necesario desarrollo de Paine.

Fui criticado por algunas personas con frases como “usted no ha hecho nada”, ante lo cual mi respuesta era la siguiente: “el encargado de hacer las cosas es el alcalde, no los concejales”. Y esa fue la razón de mi postulación al cargo de alcalde por la comuna de Paine, ya que estoy convencido de que las cosas se pueden hacer mucho mejor que como se han hecho.

He sido un agradecido de la vida, de mis padres y de la familia que formé, pero estas “gracias” no estarían completas sin dedicarle mi día a día a Dios y la Virgen, que en mí se encuentran presentes en todo lo que he logrado, y en cada momento difícil y feliz que vivo. Son ellos los que han guiado mis pasos y me ayudan a analizar las intenciones que tengo para este nuevo desafío, en esta tierra bendita llamada Paine.